viernes, 15 de julio de 2011

Mortal Kombat

No sé si es una ley universal (pero debería serlo) que para ser grande en algo, se necesita un rival a la altura. Así como en Street Fighter, Ryu tiene una rivalidad con Ken, el mismo juego que reinó durante los 90 necesitaba que alguien intentara arrebatarle la corona. Muchos alzaron la mano y casi todos cayeron en el marasmo de copias hasta casi el olvido. Solo uno apostó por algo distinto, apostó por la brutalidad de lo que significa una pelea a muerte. Mortal Kombat fue un fenómeno sin precedentes y quizá uno de los juegos más polémicos hechos hasta ese momento, y así se mantuvo hasta que vino la moda de pasar juegos de 2D a 3D.
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Get over here!
Mortal Kombat empezó a perder su esencia en la mecánica del juego, se llenaron de personajes olvidables, yendo de tumbo en tumbo hasta que murió luego de un extraño crossover contra héroes de DC. Por suerte, ese no fue un fatality a Mortal Kombat, sólo un golpe necesario para regresar con más fuerza que antes y con un juego que no tiene nada que envidiar a su clásico rival, Street Fighter. Y la idea es muy sencilla, retornar a lo básico. En cuanto a historia, se trata de un reboot en la serie a partir de un viaje hacia el pasado. Hacia el final de Mortal Kombat: Armageddon, con todos los peleadores asesinados, Raiden se percata que la única manera de evitar el dominio de Shao Kahn, es que éste gane. Para ello, se manda un mensaje a sí mismo en el pasado, desencadenando una serie de cambios con consecuencias dramáticas. Esto nos lleva a participar de la historia de los tres primeros juegos, con todos los personajes clásicos reviviendo en el modo historia, un poco del background de cada uno de ellos. Y en cuanto a mecánica de juego, es un balance entre la manera de jugar de antaño y cómo ejecutar los comandos, con la flexibilidad de ejecutar nuevos movimientos como las deslizadas (aquí no se necesita un botón de correr), los cambios en equipo y los X-Rays, ataque que hace un daño tremendo al rival, y que en ningún momento hacen que el juego pierda fluidez, lo cual hace que uno disfrute más los combates.


Más allá del valor en línea del juego, que por obvios motivos los jugadores de PlayStation en estos momentos no podemos disfrutar, aún jugándolo fuera de línea, Mortal Kombat ofrece una variedad de opciones que hace imposible aburrirse. En primer lugar, tenemos la Challenge Tower con 300 misiones a realizar. Siendo honestos, con trescientas misiones era de esperar que algunas sean muy sencillas, que hasta parecían relleno, pero otras son no solo ingeniosas, sino tremendamente complicadas. La variedad de estas, sumando a clásicos como Probar tu fuerza y nuevos como Probar tu suerte, golpe y vista, la hacen tremendamente divertida. Pero donde Mortal Kombat no para de recibir elogios, es precisamente en su modo historia. Lo cual no es nuevo para MK, la única diferencia es que ahora sí está muy bien hecha. Además del drama que se da mientras uno sigue las visiones de Raiden, es muy interesante que se preste tanto atención en el crecimiento de los personajes como Johnny Cage, Kitana, Scorpion y sobre todo Liu Kang. No voy a comentar mucho de este modo para no arruinar la sorpresa, pero vale la pena invertir tiempo en ella.

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Ouch!!!
Y llega el momento de hablar de lo que hace único a Mortal Kombat respecto a cualquier otro juego de pelea. El nivel espectacular de violencia y sangre que es su marca genética. Ninguno que haya intentado esta fórmula, ha conseguido hacerla tan de manera tan natural, si pienso en juegos como Killer Instinct, o hasta el infame Thrill Kill, como lo logró Mortal Kombat y fue uno de sus puntos más bajos en sus últimas entregas. Por suerte, esta versión retorna a lo básico y lo lleva a nuevos niveles de hiperviolencia. No sólo hablo aquí de los fatalities, más brutales que nunca, sino de los espectaculares X-Rays que te permiten ver por dentro el daño que le estás causando a tu rival. Evidentemente, esta hipérbole visceral busca provocar una reacción inversa en el jugador. Es decir, no golpearlo con lo que ve en pantalla, sino convencerlo que el nivel de violencia es tan absurdo que no es real. Y eso precisamente es la clave para seguir disfrutándolo. Si eso no es lo que provoca en ti, mejor regresa a Super Smash Bros.

Vale mencionar otro punto a favor de este juego, que son los contantes guiños a la historia de la franquicia y a sus fans de antaño. Primero, es genial que se hayan dado el trabajo de recuperar los escenarios clásicos que como dije respecto a Street Fighter, no es un detalle menor, sino que brinda al jugador un sentido de pertenencia respecto a lo que está jugando. Y lo segundo, y en el mismo orden, es traer de regreso la música clásica. En escenario como The Pit, o The Evil Monastery, por nombrar unos cuantos, hay una opción de cambiar la música actual por la clásica. Además de un par de trofeos por logros que se hacían en Mortal Kombat y MK II, como pelear contra Jade, Reptile, Noob Saibot y Smoke. Sin duda, esto es tener al fan en mente.

En resumen, Mortal Kombat es una apuesta segura y diría casi obligatoria. No sólo es uno de los mejores juegos de peleas que se han sacado este siglo, sino un espectacular renacimiento de una de las mejores sagas de pelea que se han creado. Un retorno merecido y con los DLC con trajes clásicos y nuevos peleadores como Skarlett, Kenshi y Rain, añade más vida a este gran juego.


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