martes, 13 de diciembre de 2011

Call of Duty: Modern Warfare 3

En un año marcado por las terceras partes en los videojuegos, como Gears of War 3, Uncharted 3, Battlefield 3, etc., había uno que esperaba con bastantes expectativas. Call of Duty: MW3 venía a dar un punto final a una serie que dio un nuevo aire a los juegos de tiros en primera persona (FPS) no solo al situarlos en un contexto contemporáneo, sino que le brindaba una historia muy bien trabajada. A mi amigo Christian le preguntamos qué opinaba de Gears of War 3, y básicamente el concepto es que la novedad de los gráficos va gastándose y la historia, pues es tan olvidable que simplemente la saltó. Quizá eso siempre fue un punto a favor de Modern Warfare, que le permitía sobresalir sobre juegos como Medal of Honor o Bulletstorm.

martes, 29 de noviembre de 2011

Noche de Cuervos


Mientras escribo mi tesis de literatura, he estado revisando varios títulos que salieron en los 90 y que había olvidado que compré. Y luego de releerlos ya entendí el motivo de este olvido pues la expectativa de la noche de cuervos prometida en el título del libro, no nos lleva a los foscos y recónditos vacíos existenciales que al menos yo esperaba. Todo lo contrario, esta oscuridad está presente y dispersa en el deseo de desentramar el discurso de esta corta novela.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Antichrist

Semanas atrás, caminaba con mis amigos Eduardo y Julia y se dio una conversación de películas propicias para Halloween. Surgieron algunos títulos hasta que llegamos a comentar Anticristo (2009) de Lars von Trier, que vi hace poco y aunque no sea propiamente un film de horror, de igual forma traté de convencerlos para verla. Cuando llegamos al stand de películas, lamentablemente el vendedor trató de estafarnos al ofrecernos Exorcismus (2010) en lugar de Anticristo. Aunque quizá no sea totalmente su culpa ya que esta película vino al circuito limeño con el nombre de la obra de von Trier. Y aunque mi amigo no compró ninguna, pudimos pensar algunos motivos por los que esta buena película por aquí no tuvo promoción.

Eduardo me dijo que su hermano la vio con un grupo de amigos, y al final no sabían que opinar del film. Me resultó curioso, pues es la sensación que yo tuve luego de ver Los Idiotas (1998) del mismo director. Y para ser sinceros, con lo poco que he visto, von Trier no hace películas fáciles de ver ni comprender en todas las capas de sentido que ofrece. Lo cual es muy bueno ya que son obras que no se agotan y permiten múltiples lecturas, siempre y cuando estén ceñidas no solo a la imagen que muestra von Trier, sino a la intención del film. Y digo esto para refutar algunos comentarios que acusan a Anticristo de ser una película misógina, cuando para mí es todo lo contrario.

sábado, 29 de octubre de 2011

“EL CACAO PERUANO PONE” ¿Puede hablar el subalterno?



A mediados de los ochentas Gayatri Spivak, la crítica literaria india, publico el texto ¿Puede hablar el subalterno?, haciendo referencia a la posición en la que las clases subalternas (oprimidas, dominadas, etc.), entiéndase, los campesinos, los asalariados, los obreros, las mujeres, etc., se encontraban en relación a la articulación de una voz propia que los nombre como grupo humano. Esto se refería a las posibilidades de los grupos en condición de dominación para crear un repertorio lingüístico y discursivo que les proporcione un lugar de enunciación original que exprese sus condiciones de existencia.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Tropa de Elite


Ante la cercanía de las Olimpiadas 2016 en Rio de Janeiro y el mundial de futbol Brasil 2014, la lucha contra el crimen en Rio se ha intensificado hasta llegar a escenas que dieron la vuelta al mundo que contemplaba en estupor la incursión en noviembre del 2010 del BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales) en las favelas cariocas, sobre todo en Complexo do Alemão. Pero quizá la sorpresa no venga por ver la imagen (de la violencia) en sí, sino porque esta ya no sigue oculta a nuestros ojos.

Sin embargo, para José Padilha, este velo que intenta ocultar que la Ley se sustenta en una violencia ilegítima no es algo nuevo. Su escasa pero impactante filmografía precisamente hace hincapié en el suplemento del sistema, pero no de manera condenatoria, ya que eso sería dirigir la opinión del espectador, sino de una manera más aguda pues al develar el exceso no como opuesto sino como el reverso necesario de la Ley, provoca que el espectador se sienta interpelado. Escindido entre la vehemencia de la censura y la dubitativa aprobación. Y justamente, ese es la sensación que me deja Tropa de Elite (2007).

lunes, 24 de octubre de 2011

Drive

Si queremos ubicar rápidamente a este film en algún horizonte, podemos decir que este es una mezcla de Heat, de Michael Mann (1995) y The Departed, de Martin Scorsese (2006). Sin embargo, este film tiene su propio sello, siendo complicado etiquetarla. Se le parece en algo a una película de Clint Eastwood que no mencionaré, pero sólo un poco. Ubicada en Los Angeles, Drive de Nicolas Winding Refn (2011), retrata una historia del bajo mundo traslapada con un relato de amor idílico. Ryan Gosling, el joven actor gringo con estirpe de estrella de los cincuentas (Stewart, Peck, Newman, etc.) es “Driver” un doble de películas de acción en Hollywood, que conduce automóviles performando piruetas, persecuciones y choques. Su personaje delinea el arquetipo del anti-heroe anónimo de la sociedad de masas: hiper-flemático y antisocial, sin pasado, sin futuro, tierno y brutal; y que para variar, se enamora de una mujer casada. Es el tipo que todo sujeto no asimilado al orden dominante de la sociedad podría y querría ser.

lunes, 17 de octubre de 2011

Crossed

Entre las líneas que tejen la narrativa de Garth Ennis, uno de mis escritores favoritos, está su desdén por las convenciones sociales y el entramado cultural que constituye al sujeto. En sus historias (Preacher, The Authority, Hellblazer, The Boys, etc.) los temas comunes son la violencia inherente al ser humano, el sexo y un ácido cuestionamiento por la ficción que llamamos sociedad.

No obstante, siempre había un límite en lo humano que impedía que todo ese atrevimiento nos explotara en la cara, como un último resquicio de cordura que evitaba que se cayera por completo la máscara de los seres civilizados. Pero Ennis, junto al artista Jacen Burrows (Blackgas, las series de The Living Dead, etc.), decidieron forzar esos límites y crear la historia más depravada y cruda que muestre a ese ser humano sin límites, sin máscaras, en toda su irracionalidad animal como pura pulsión tanática. Un ser dominado por los impulsos primarios de comer, matar y copular.

domingo, 2 de octubre de 2011

La verdad esta afuera: ¿la agencia oculta de los medios?


Habiendo pasado ya unos meses del crispado clima electoral, es necesario regresar sobre el papel de los medios de comunicación en la formación y reproducción de las creencias sociales. Porque no es que los medios, a través de sus opiniones, sesgos y ediciones, solamente ofrezcan falsedades que todos podemos racionalmente reconocer y descartar. La estrategia de los medios consiste en transformar una parte de la verdad en la verdad total (completa). Esto es lo que se conoce como metonimia en lingüistica y en el psicoanálisis o la antropología como fetichismo (apegarnos a un objeto parcial).  De esta manera los ideólogos mediaticos aspiran a convertir su posición particular de enunciación (sus mensajes interesados) en verdad universal. Así, sostienen e incentivan una forma de ver la realidad, de valorar la política, de asumir estilos de vida, valores, etc. Por eso son poder, porque son un actor clave en la definición de los significados sociales y el sentido común en la gente.

No obstante, a estas alturas relacionar a los centros de poder mediático con los intereses del mundo corporativo y empresarial, es una redundancia. Lo que habría que anotar es que estos no son en realidad actores separados, con agendas diversas. Los grandes broadcasters de televisión y radio, las agencias de comunicación y publicidad, y el poder corporativo empresarial son uno sólo. Están alineados en una misma senda: la globalización capitalista y sus implicancias socioculturales.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Señorita de buena presencia buscando empleo

El arte de performance es una actividad común en nuestros días. Consiste en sacar la expresión del arte de su espacio institucional: una tarima, un escenario teatral, una galería, etc., para pasar a utilizar el soporte mismo de la realidad cotidiana, ahí donde todos nos desenvolvemos. En principio, todo lugar y momento puede ser sorprendido por una performance, y mientras más transgresiva esta sea, su rol se puede transformar en una potente declaración política, que ya no asume las seguridades ni garantías que otorgan los marcos delimitantes (ideológicos) de los “recintos de arte”.

En el Perú hay una larga tradición, que se relaciona al happening, las apariciones performativas y la fotografía, que nos lleva hasta la incursión de Norka Rouskaya, José Carlos Mariátegui, Cesar Falcón y otros personajes, en el Cementerio de Lima en 1917, para hacer una especie de marcha-danza nocturna, que fue denostada por la prensa y los sectores conservadores de la sociedad limeña por su perversión.

viernes, 16 de septiembre de 2011

I saw the devil

Por lo general cuando vemos películas, entramos en un territorio conocido. Digo, estamos ya acostumbrados a muchos de sus formatos, tipos narrativos y jugarretas. Como espectadores, hemos adquirido desde niños ciertas competencias para descifrar como funciona esa re-presentación del mundo que es el cine. Inclusive cuando los directores manieristas y posmodernos comienzan a romper la lógica en general, las personas pueden entrar fácilmente en el lenguaje propuesto. Una hipótesis es que este aprendizaje muchas veces hace que la experiencia cinematográfica se aletargue, se convierta en un mero ritual social que en vez de proporcionar nuevos acontecimientos en la percepción subjetiva, la domestican y estandarizan. En corto, al cine cada vez más, le cuesta sorprendernos.

Por ello, cuando aparece algo que es diferente, que nos gratifica o mortifica, más allá de nuestras seguridades adquiridas, estamos frente a lo que Alan Badiou llamaba el acontecimiento.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

The boys in the band


Hace poco, comprando películas, me quede pegado frente a los abrumadores catálogos de mi dealer, tratando de pensar en algo interesante para pedir. ¿Brother tienes algo de William Friedkin?. Junto con varias que ya tenía –Contacto en Francia (1971), El exorcista (1973), Cruising (1979), Bug (2006)—, me saco una que no había visto: The boys in the band (1970). Por la tapa, parecía una película de gangsters, sin embargo cuando la puse en casa me dí con la sorpresa de que era una película sobre un grupo de gays en sus treintas. La cinta no era lo que esperaba, pero aún así le di unos minutos. Luego pasa el tiempo, te quedas hasta el final, y te das cuenta que haz visto una BUENA.

Creo que esta percepción se asienta en el hecho de que a pesar de estar localizada al interior de una cultura y de una experiencia vital específica –la homosexual neoyorkina— esta obra tiene un alcance universal, te interpela (te mueve) independientemente de lo que te guste hacer o dejar de hacer con tus perversas fantasías o con tus genitales y zonas aledañas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Die Brücke


De todos los films que he visto sobre la Segunda Guerra, uno de mis favoritos es La Caída (2004) cuya fuerza radicaba en mostrar el horror del delirio colectivo de la ideología nazi, pero manteniendo una distancia entre quienes dirigen y un pueblo alemán apolítico y víctima. Algo muy similar a lo que ocurre en Anonyma (2008). Sin embargo, esta es una mirada a 60 años de la guerra. El Puente (1959) de Bernhard Wicki forma parte de una serie de films alemanes casi inmediatos a la caída del nazismo que se pone a reflexionar sobre esta época. No obstante esta película no piensa sobre la guerra en sí, sino sobre la sociedad alemana y el individuo. La duda que asalta estos films de posguerra y sobre todo a El Puente, es la certeza que la ideología es una insania pero el sujeto no puede pensarse traicionando a la patria. En una situación de estar entre la espada y la pared, donde el heroísmo llega a ser tan absurdo como la misma supervivencia.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Green Lantern

A diferencia de Marvel que explota (a veces hasta el hartazgo) a sus personajes de comics en películas, DC no ha tenido una estrategia muy efectiva ni agresiva para también llevar a sus héroes a la pantalla grande. En el cine, sólo la saga de Superman estelarizada por Christopher Reeve y su héroe más “exitoso” Batman que además de la serie de los 70 tuvo su apogeo en los 90 con las buenas películas de Tim Burton y los desastres de Joel Schumacher. Christopher Nolan puso de nuevo en apogeo a Batman aunque Bryan Singer no tuvo el mismo éxito con Superman. ¿Pero qué pasaba con el resto de sus héroes? Además de la serie de TV de Wonder Woman y otra más efímera de Flash, el resto se tuvo que conformar con series animadas. Hasta que Martin Campbell (GoldenEye, Casino Royale) con Green Lantern (2011) lleva al cine a otro héroe más de DC. 

lunes, 29 de agosto de 2011

Ensayo de un crimen


Después de pasar por Francia y Estados Unidos, Luis Buñuel, el cineasta español, se estabilizo en México, donde filmó varias películas que articularon su pensamiento estético: su voz artística e ideológica. Una de ellas es Ensayo de un crimen (1955), en donde se relata la vida de un burgués acomodado, Archibaldo de la Cruz, (Ernesto Alonso) un cuarentón en busca de la mujer ideal; una que pueda equilibrar sus fragmentarios deseos y pensamientos. Aunque ese film no sea tan popular como “Los Olvidados” o “El ángel exterminador” –estas dos últimas plantean alegorías políticas y comentarios sociales—, su importancia reside en la centralidad que Buñuel otorga al terreno de la constitución psíquica del sujeto.

Entonces Ensayo de un crimen no puede ubicarse unilateralmente dentro de un género como la comedia, o el horror, en todo caso, sería un remanente del film noir. Creo que esto es así, porque los crímenes de Archibaldo de la Cruz, (Archie) son simbólicos, es decir, quieren decirnos otra cosa, que no remite a un goce desviado y perverso por matar. Es algo parecido a lo que representa Patrick Bateman el protagonista de Psicópata Americano de Mary Harron (2000). Los asesinatos performativos que se imaginaba Bateman, eran un canal simbólico para relajar sus ganas inconcientes por destruir la competitiva sociedad yuppie que lo absorbía. Como decía Freud, “el sueño es el cumplimiento disfrazado de un deseo reprimido”. A través del sueño las personas actualizamos o solucionamos aquellos conflictos o pulsiones que son tan intensamente indecibles o abordables en el nivel conciente.

viernes, 26 de agosto de 2011

The Joneses

Como dice el Dr. Hannibal Lecter en el Silencio de los Inocentes (Demme 1991), “comenzamos a desear lo que tenemos a nuestro alrededor”, lo que observamos con codicia en los otros, lo que ellos tienen y nosotros no. The Joneses de Derrick Borte (2009), apuesta a esa dialéctica entre el exceso y la falta: completar todos nuestros engreimientos y deseos, para estrellarnos siempre con la constatación de que nos falta algo. El film es un claro comentario sobre la sociedad de consumo contemporánea, pero localizado en el núcleo icónico de esta cultura: el suburbio de clase media alta norteamericano. El lugar donde la sociedad de posguerra y el baby boom, estabilizo el formato de la familia nuclear, permitiendo que la oferta de variadas mercancías y experiencias sociales sea plenamente requerida. Esto no llama la atención en el soporte cinematográfico, de hecho el suburbio es uno de los escenarios cruciales del Hollywood de los últimos 50 años. El nombre del film tampoco es casual, proviene de un viejo proberbio norteamericano "Keeping up with the Joneses" que fue popularizado a partir de una tira cómica de los primeros años del siglo XX en donde se enfatizaba como las personas y las familias se definen socialmente al compararse con la capacidad económico-material y el estatus de sus vecinos. En este caso, nombrados con un "apellido común": los Jones. 

jueves, 25 de agosto de 2011

Captain America: The First Avenger


La primera vez que leí algo del Capitán América, era por el 2005 con la nueva serie que escribía Ed Brubaker y a medida que la seguía, me encontraba con un personaje lleno de conflictos, de dudas, de errores, al punto que un par de años después lo terminan matando. Yo me preguntaba, al inicio al menos cuando traía todos los prejuicios sobre este personaje enfundado en los colores de la bandera norteamericana, qué ha podido pasar con este superhéroe que se mostraba ahora tan falible y quizá por ello, tan humano.

Y es que el problema de héroes como el Capitán América o Superman, que visten los colores americanos porque ellos encarnan la universalidad de lo mejor de los valores de la sociedad norteamericana, que para mediados del siglo pasado eran idóneos pero no para este momento pues el espectador contemporáneo simplemente ya no lo cree. Más que el declive del héroe, aquí sería pertinente señalar al espectador, tras la caída del mundo polarizado, de los grandes bloques, tras crisis económicas y el 11-S, en qué Capitán América puede creer la gente sin que las barras y estrellas terminen por dibujarnos un monigote, como el film de 1990.

domingo, 21 de agosto de 2011

Insidious

Insidious (La noche del demonio), 2010, sorprende bien. No porque sea una obra fuera de la serie mercantilizada del horror de Hollywood, si no porque estando en ese horizonte, deja en un segundo plano el exceso truculento del sobresalto. James Wan, el director de Saw nos administra un platillo de fusión-horror, que en otras manos, hubiese terminado en una repetición más de la maqueta gringa para contar historias sobrenaturales. Y a pesar de esto Insidious, no está en el aire, remite a una venerable tradición del horror que nos hace pensar en El Exorcista; Poltergeist; y hasta en Sexto sentido.

lunes, 8 de agosto de 2011

The Happening


En ocasiones una película es destruida por diversas razones. Los críticos se ponen muy exquisitos, el público común y silvestre no entiende la obra de arte que tiene frente a sus ojos, quizá es muy adelantada a su época y su éxito vendrá en las décadas siguientes, y así, mil variables más. Pero lo que hizo M. Night Shyamalan (Unbreakable, Signs, The Last Airbender) con The Happening (2009) es algo que rompe cualquier variable y hasta me fuerza a pensar en una especie de autosabotaje… o quizá al señor Shyamalan le cae muy mal el público y sobre todo Mark Wahlberg.

viernes, 15 de julio de 2011

Hostel: Part II


De un tiempo a esta parte, en el cine de horror hay una tendencia a confundir gore con el terror, como si ambos fuesen sinónimos. Así, tenemos en esta etiqueta al sinfín de películas de Saw, las mismas Hostel, Wrong Turn, Rest Stop, las insufribles Final Destination, etc. Pero hagamos una pausa. Esta no es una crítica cucufata que prenda hogueras contra este término, “torture porn”, que viene a llenarnos de vísceras y mutilaciones y decirnos que esto es suficiente para aterrarnos. De hecho, se puede hacer eso y conseguir esa sensación sin perderse en un marasmo de sangre sin sentido. The Last House on the Left o Haute Tension me parece que son excelentes ejemplos de cómo la destrucción de un cuerpo no es un recurso gratuito sino que sirve para potenciar la narrativa de la película. Pero otras, lamentablemente se obsesionan tanto en esto que pierden el rumbo. Un claro ejemplo es la saga de Hostel.

Thor

Por más que parezca una obviedad, un superhéroe lo conforman dos esencias no necesariamente vinculantes. Además de la noción de héroe, o aquel que puede realizar hazañas por encima del promedio humano, la idea de “super” nos remite no sólo a poderes sobrenaturales adquiridos con artilugios o cienca, u obtenidos por nacimiento, sino a usarlos por un bien superior. Por lo general, las películas de superhéroes llevan al conflicto de estas dos esencias, dando por resultado una historia de aprendizaje, donde el superhéroe es reducido a su condición mínima o punto flaco, es decir su naturaleza humana, y desde allí empezar una épica que lo lleve a aprender cómo ser primero un héroe (refiriéndome a sus cualidades humanas) y luego un superhéroe (aprendiendo a usar su poder para el resto y no para uno). Lógica que aparece en Superman II (1978), en los albores de este género, pero hasta películas como Batman Begins, Spider-Man 2, Iron Man, Hancock, etc.

Mortal Kombat

No sé si es una ley universal (pero debería serlo) que para ser grande en algo, se necesita un rival a la altura. Así como en Street Fighter, Ryu tiene una rivalidad con Ken, el mismo juego que reinó durante los 90 necesitaba que alguien intentara arrebatarle la corona. Muchos alzaron la mano y casi todos cayeron en el marasmo de copias hasta casi el olvido. Solo uno apostó por algo distinto, apostó por la brutalidad de lo que significa una pelea a muerte. Mortal Kombat fue un fenómeno sin precedentes y quizá uno de los juegos más polémicos hechos hasta ese momento, y así se mantuvo hasta que vino la moda de pasar juegos de 2D a 3D.

La Horde

Dentro del cine Z, es decir de zombies, se debe hilar muy fino para no repetir hasta el hartazgo elementos que se hacen lugares comunes. Y aún cuando en este tipo de cine, queda muy poco lugar para la innovación, existen diversos directores que logran sacar algo distinto, algo que haga su película única y que logre sobresalir del resto.

La Horde (2010) de Yannick Dahan no es el caso. No me malinterpreten, no creo que sea una mala película. Al contrario, es muy correcta, utiliza muy bien los elementos empleados por nombres como Romero o Carpenter, pero no logra con todo ello encontrar un rumbo propio.

El habitante incierto

En "Fear of the Dark", una de las mejores canciones de Iron Maiden, se habla de un miedo más allá de la lógica que al oscurecer, alguien más está observándote. Y que a pesar que no puedes verlo, excepto a partir de sombras o vestigios de su presencia, sabes que siempre está ahí, acechando tu existencia. Y esta referencia no es gratuita, sino que parte de un miedo básico en el ser humano, un miedo a ser observado, terror que parte de estar del otro lado de la mirada, a merced de la voluntad de este otro que nos mira y a partir de su mirada, que pueda ejercer dominio sobre nosotros. Pues la gran diferencia entre mirar y ser mirado, es quién da placer al otro, y quién está indefenso como el objeto visto.

jueves, 14 de julio de 2011

Killzone 3


Hace un par de meses, leía que la saga de Killzone se caracterizaba por crear una expectativa que al tener el producto en mano, no llegaba a cumplir. Yo no he jugado la primera entrega, pero pensándolo bien, es verdad que Killzone 2 se ponía la barra muy alta, aunque el juego para mí, haya sido bastante bueno en gráficos, en narrativa, con un nivel de dificultad tremendo y con un muy adictivo multiplayer, aunque no exento de errores y detalles que deberían haberse corregido. Killzone 3 elevaba aún más la barra, además de la calidad gráfica, prometía compatibilidad con el PlayStation Move, imágenes en 3D, un rediseñado sistema de combate a mano, mayor armamento, etc. Para ser honestos, toda la parafernalia resulta interesante pero superficial, ya que el tiempo que uno dedica en promedio a un FPS es de 1 a 3 horas, y todo ese tiempo en 3D y con el Move es cansado por decir lo menos. Así que regresemos a lo básico, el juego en sí.

Super Street Fighter IV


Aproximadamente a mediados de 1993, llegué a la casa de mis primos y me mostraron un juego que cambiaría mi vida. Este no era otro que Street Fighter II y simplemente quedé maravillado por los gráficos, la música, los personajes, ese juego simplemente lo tenía todo. Como buen adolescente que se respete, molesté tanto a mi padre, junto a mi hermano claro está, hasta que finalmente cedió y un domingo nos fue a comprar un televisor, un Super Nintendo y el SFII. A partir de ese instante, nada más volvió a ser lo mismo. No sólo en mi casa, sino conversando con los primos o los amigos del colegio. En verdad, pocos juegos han marcado un antes y después como Street Fighter II en la vida de los jugadores. Por ello su lugar como el rey de los juegos de peleas es inapelable. Luego muchos otros juegos intentaron rivalizar con él como el también mítico Mortal Kombat, otros decidieron emularlo con distintos resultados como los juegos de SNK, sobre todo Art of Fighting, o hasta llegar a copiarlo de manera burda y grotesca como el inefable World Heroes. Pero el rey era uno solo.

Black Swan


Una escena común para muchas personas que llevan una vida pegada a las reglas, de respeto a las leyes, de Dios, de la sociedad, etc., es proyectarse en sueños el convertirse en un ser antagónico al que uno debe actuar cotidianamente. Un individuo quizá hasta agresivo en un plano físico o sexual y que disfrute en diversos grados esta experiencia pues tiene la seguridad que al abrir los ojos, dirá que por suerte todo eso fue un sueño. No obstante, se debería pensar de otro modo, y ver que esos sueños son en realidad un síntoma de lo excedente de nuestro interior. Es decir, que mientras en la realidad o el periodo de conciencia somos unos buenos hijos y ciudadanos modelos, en lo real o durante el sueño, somos estos seres transgresores y pulsionales que deben ser limitados para actuar de acuerdo a lo que la sociedad espera de cada uno.

Judge Dredd: Judgement Day


Para muchas personas, al hablar del Juez Dredd, quizá la primera y única referencia que tengan es la vilipendiada película de Stallone. Y eso no debería resultar una sorpresa dada la escasa difusión de un personaje que si bien es icónico para quienes leen comics que van más allá del mainstream, para la gran masa, pasa desapercibido o cuyo impacto cultural resulta tangencial. Quizá por ello rescato a Judgement Day, una colección de historias de este personaje publicadas en las revistas 2000 AD y Judge Dredd Megazine en 1992, pues si bien no son la manera más adecuada de introducir a un personaje pues hay muchos puntos y referencias que un lector nuevo debe inferir. Sin embargo, la historia está tan bien escrita y resulta tan divertida, que uno se engancha desde las primeras páginas.

Superman/Batman: Apocalypse


Sin ser exactamente una secuela de Public Enemies (2010), en la cual Batman y Superman luchaban contra los demenciales planes del presidente Luthor, en esta nueva aventura basada en la historia The Supergirl from Krypton (2004), los dos héroes más populares de DC vuelven a hacer equipo para recibir, entrenar y enfrentar a un nuevo personaje en el mundo animado: Kara Zor-El, la prima de Superman que misteriosamente aparece en la Tierra. Por supuesto, este personaje no pasa desapercibido por el poder que despliega y el potencial que podría adquirir, superando incluso a Superman. Por ello, ella será resistida por algunos héroes y deseada por villanos que tratarán de corromperla, en concreto por el todopoderoso Darkseid y su séquito de Furias.

El Catalizador


Durante los años que estudié literatura en la universidad, era evidente el preocupante silencio que existe en nuestra narrativa nacional respecto a la literatura fantástica que en otros lugares del continente, Argentina o México por ejemplo, es un género arraigado en su identidad cultural. Todo lo contrario, nuestra literatura escrita se ha caracterizado por ser mayoritariamente mimética, descriptiva y para ser honestos, poco ambiciosa a proyectarse a otros temas que no salgan de la cotidianeidad. Las excepciones se dan en las provincias, sobre todo en literatura oral, donde los demonios, aparecidos, animales antropomorfizados son prácticamente un lugar común en sus cuentos.

Shaun of the Dead


Hace un par de días vi Drag me to Hell de Sam Raimi y terminé deprimido por lo absurda que resultó la película, llena de clichés, detalles incongruentes y situaciones forzadas. En breve, una mala película de horror y mi hermano me dijo que admitiera que al menos algunos momentos daban risa. En realidad, esta hibridez entre horror y comedia no es nueva y va desde films que se piensan esencialmente como parodia (Scary Movie) o que aprovechen el exceso de gore para provocar hilaridad, donde el extremo (splatstick) nos hace recordar a cintas como Evil Dead o Braindead.

Sin embargo, estos casos no lograban mantener un equilibrio entre las fuentes de donde bebían. Y esto no tiene que ver con tomarse el film seriamente, sino con tomar todos los elementos y hacer que todos aporten y no terminen opacándose entre ellos. En breve, no tomar el nombre del Horror en vano.

Call of Duty: Black Ops


En los últimos años, Call of Duty se había erigido como la referencia en cuanto a los First Person Shooters gracias al magnífico trabajo que habían hecho con su serie Modern Warfare. Sin embargo, la salida de Infinity Ward, el equipo detrás de esta serie trajo algunas dudas respecto al siguiente título, Black Ops (2010) a cargo de Treyarch y unas cuantas cejas levantadas cuando se confirmaba que la trama giraría a la guerra de Vietnam y la invasión de Estados Unidos a Cuba, dos de los mayores fracasos bélicos de ese país.

Hay que admitir que la movida de Treyarch era arriesgada pues entraba a un terreno gris y las representaciones de estas guerras en el imaginario popular estaban paradójicamente más relacionadas a un discurso antibélico con cintas como Apocalypse Now, Full Metal Jacket, entre otras. Por tanto, sostener un guión que elogie a las fuerzas armadas (a lo Medal of Honor) hubiese resultado inverosímil. Por ello el guión de Black Ops, mezcla de paranoia y una verdad construida a retazos calza perfecto con cuotas de drama, acción, misterio, thriller siguiendo la receta de empatar a los videojuegos con el lenguaje cinematográfico como la trilogía de Bourne, entre otras, con un twist end a lo Fight Club.

Martin


Alejado del adolescente y lacrimoso mundo de Stephenie Meyer, de las tonalidades homoeróticas de Anne Rice, o del vampiro adrenalínico que proponen sagas como las de Blade o Underworld, existen películas que se permiten revisar los cimientos sobre los cuales se erige esta figura y que la pueden explotar sin la rigidez de un mito encorsetado por los clichés que tenemos sobre ella. Aunque mi película de vampiros predilecta aún es Let the Right One in (2008), 30 años antes el maestro del cine de zombies había dado en el clavo con Martin (1978) un aporte imperdible al mito del vampiro.

miércoles, 13 de julio de 2011

Medal of Honor


Pocos seres pueden ser más odiados que un nazi y los videojuegos no desaprovecharon a este enemigo para consolidarlo como la antípoda del héroe del juego del momento. Desde el mítico Wolfenstein 3D de principios de los 90, hasta el bombardeo de principios del 2000 entre las series de Medal of Honor (MOH) y Call of Duty (COD). Sin embargo, por más divertido que sea liberar el mundo de la insania nazi, llega un momento que la temática termina de saturar. Call of Duty dio el primer paso a un nuevo escenario con su serie de Modern Warfare en el 2007 y su espectacular secuela dos años después. Mientras tanto, MOH demoró en seguir los pasos, y cuando eso sucede, normalmente te dejan poco margen para innovar y dejar tu sello propio, excepto honrosas excepciones.

28 Days Later: The Aftermath


28 Days Later: The Aftermath es un comic escrito por Steve Niles para Fox Atomic Comics. La historia está planeada para llenar el vacío entre la primera y la segunda película de esta serie.

En líneas generales, The Aftermath tiene 4 historias, tres y una conclusión para ser más exactos. La primera titulada Development es evidentemente el inicio del problema, se ubica semanas antes de la primera película con el desarrollo del virus donde el personaje central es Clive, un científico con algunos reparos en la creación de este virus.Termina con el escape del primer simio y el inicio de la plaga.

Day of the Dead


Slavoj Zizek dice que el zombie es el fantasma fundamental de la cultura de masas contemporánea En tanto se encuentra en un espacio entre dos muertes, no regresa a la vida como una pulsión del mal o de venganza, sino como un ser sufriente de su propio deseo que recuerda fragmentos de su vida anterior transformándolo en pulsión encarnada. El zombie, por tanto, se vuelve un ser espectral que sobrevive a su propia muerte. Y quizá no haya mejor ejemplo de ello, que Day of the Dead (1985), el tercer film en la saga de los muertos vivientes de George Romero, y quizá una de las más ambiciosas junto a Land of the Dead, ya que no solo se ciñe al drama humano y decadencia social, sino que resemantiza al zombie, materializando estos problemas en ellos.

Shoot'em Up


Por cada película denostada por la crítica, existen al menos tres personas que la han disfrutado mucho. Una, el orgulloso cinéfago que ve cualquier cosa en la pantalla y consume lo que hay sin remordimientos. Otra, el fanático que soporta con estoicismo los disparates que ve por fidelidad a un director, actor o actriz (como me pasó a mí con Stealth que ni con Jessica Biel en biquini se salva). Y finalmente, uno que como el líder de los Thundercats, ve más allá de lo evidente y encuentra un algo especial en estas películas vilipendiadas que la hace rescatable.

Sunshine


Una de las escenas más impactantes de 28 Days Later de Danny Boyle, era cuando el protagonista despertaba en una Londres totalmente destruida y paseaba como un despojo humano en esta ciudad inmensa y muerta. Del mismo modo, Sunshine (2007) nos vuelve a colocar en un mundo a la deriva, sin futuro, donde el hombre trata de hacer sobrevivir los últimos vestigios de su humanidad. Y es que si en su película de horror la extinción podría ser vista en un escenario más local, ahora se expande hasta amenazar al entero.

A History of Violence


Si hablamos de la transformación y degeneración del cuerpo y los efectos que esto tiene para el ser humano, David Cronenberg es probablemente uno de los directores que puede plasmar esta idea de manera totalmente convincente. Aunque más cercano al lenguaje de la ciencia ficción (Videodrome, The Fly o eXistenZ) donde la fuerza gráfica de la mutación del cuerpo contenía una dosis de horror, Cronenberg también tiene cintas (Spider) donde esta transformación es más sutil e interior pero igual de devastadora.

Es en esta línea donde se ubica A History of Violence (2005), pues si uno de los temas centrales en la filmografía de Cronenberg es la transformación del cuerpo, es decir, el cambio de éste a través de la infección o introducción de un elemento extraño (eXistenZ), eso precisamente es lo que sucede en esta película. La violencia irrumpe en la utopía, trastorna al sujeto y devuelve una masa informe irreconocible por sus seres amados. Y el drama está en lidiar con ello.

Hancock


Tenía mis dudas respecto a esta película de Peter Berg, y es que el único referente que tenía era The Rundown (2003) y eso no es mucho decir. Sin embargo, sin ser un film que vaya a pasar a la historia, Hancock (2008) llega a ser divertida y por momentos, especialmente al inicio casi es interesante.

Hancock tiene dos ejes que dividen a la película en dos puntos divergentes, aún cuando la intención era hacer uno la continuación del otro. Y lamentablemente, ese es el mayor defecto que tiene pues toda la primera parte, que es la construcción del héroe, un film de aprendizaje, termina estrellándose con los clichés del género de superhéroes, con los que nos bombardean las películas de Marvel.

Dawn of the Dead


Lo que diferencia a las películas de George Romero, con cualquier otra película de zombies, incluyendo a los propios remakes de sus films, es que éstas más allá de estar dentro de los parámetros del cine de horror, nunca pierden su fuerza política y de crítica social sin perderse en el marasmo gore que las matiza. Dawn of the Dead (1978) es la segunda película de Romero en su serie de Muertos Vivientes y posiblemente, una de las mejores dado los temas que trabaja. El remake (2004) de Zack Snyder, que sin dejar de ser divertido pierde mucha potencia al dejar de lado su carga crítica y centrarse en la apariencia trepidante del film.

Resident Evil: Afterlife


Por lo general, una película basada en un videojuego tiende a no responder a las expectativas. Variando en un rango desde discutibles (Prince of Persia, Silent Hill), hasta ofensivas (Street Fighter, Tekken, The King of Fighters, Super Mario Bros.). Con la honrosa excepción de Mortal Kombat que para mí sigue siendo una de las mejores adaptaciones que se han visto de un juego y que curiosamente, también es de Paul W. S. Anderson. Resident Evil no era una mala idea cuando empezó, claro que lo único que le faltaba era parecerse al juego del que salía. Es más, teniendo unas joyitas (del desastre) como Dead or Alive y Alien vs Predator en su haber, Anderson estaba a un paso de matar a la franquicia de Capcom cuando en Resident Evil: Extinction (2007) el personaje central terminó con un ejército de clones y poderes psíquicos. Un completo despropósito que parecía indicaba la muerte de estas películas.

Pero como buen zombie, de pronto volvió a la vida.

Nueve Reinas


Marcos (Ricardo Darín) era un estafador sin escrúpulos. Por algún motivo, cuando Juan (Gastón Pauls), otro timador más joven e inexperto, estaba a punto de ser detenido, decide no solo salvarlo sino enseñarle parte de su oficio por un día. Sin embargo, ese día la fortuna toca su puerta pues tienen la chance de volverse ricos en un negocio que involucra un valioso juego de estampillas, conocido como las Nueve Reinas. Aunque no todo es como aparenta y menos la lealtad entre ladrones.

Teniendo como escenario una contemporánea Buenos Aires, aunque pudo haber sido cualquier ciudad del mundo, Nueve Reinas (2000) la ópera prima de Fabián Bielinsky es mucho más que un thriller policial. Es una divertida mezcla de humor e ironía, un poco de acción y otra dosis de misterio pero entendida como una manera de cubrir el desenlace, que al hacerse visible es imposible no sonreír y repasar cada vuelta de tuerca para revisar en qué momento caímos atrapados en el juego del timador.

Blue Velvet


En las películas de David Lynch, al menos en las que he podido ver, existe un juego casi onírico de contraposiciones. Similar a un contrapunto frenético entre sueños y pesadillas, donde el límite entre ambos termina por difuminarse para terminar, como dice Zizek, siendo la oposición entre dos horrores. En el caso de Lost Highway, era un universo desenfrenado de sexo, criminales y asesinatos opuesto a la monotonía de un matrimonio de clase media. Y varios matices más. Mientras que en Blue Velvet (1986), la oposición va de un plano más general hacia uno más íntimo. Del suburbio idílico norteamericano hacia el siniestro reflejo que soporta esa fachada, como metáfora de los propios individuos que allí existen, entre familias secuestradas, mutilados, sexo sadomasoquista, voyeurismo y terciopelo fetichista.

Breakfast at Tiffany's


En las comedias románticas, se parte de una tesis casi irrefutable. Ésta es, que la película trata de encontrar una forma de relacionar a dos seres incompletos en la búsqueda de la plenitud. De ser uno. Es una forma de juntar dos partes que no nacen complementarias. La gracia de las comedias, está que al final nos dan la ilusión que esa imposibilidad sí es realizable y poder transpolar esa experiencia a la vida real. Pero en Breakfast at Tiffany's (1961) se juega en otro nivel, porque se enmascara con un beso el drama de no poder escapar del desencuentro.

Escape from New York


Cuando el mundo se vaya al diablo, los héroes brillarán por su ausencia. Y lo más cercano que tengamos, será alguien como “Snake” Plissken, el personaje principal de Escape from New York (1981) de John Carpenter. Plissken es un héroe de guerra convertido en criminal. No respeta las reglas, es un patán, vela por sí mismo. Y sin embargo, es lo mejor que existe en un mundo sin esperanza.

Finales del siglo XX. El conflicto entre EEUU y Rusia ha escalado a niveles insostenibles, la sombra nuclear se cierne para acabar con todos. La única esperanza se centra en el discurso que dará el presidente americano a su par ruso. Pero el Air Force One cae sobre Manhattan, ahora convertida en una isla prisión impenetrable, tierra de nadie a merced de delincuentes y locos. A “Snake” Plissken (Kurt Russell), un criminal de la peor calaña le prometen perdonarle sus crímenes si colabora en la misión de rescatar al hombre más importante del mundo antes que no quede nada de él. Pero hay un pequeño detalle, a fin que Snake no decida mandar al diablo la misión, le instalan unos micro-explosivos que detonarán en menos de 22 horas. No hay opción de fracaso.

[REC]


Filmado en un estilo a lo cinéma vérité, [REC] (2007) de los españoles Jaume Balagueró y Paco Plaza es una de esas películas que no inventan la pólvora pero no obstante, son capaces de entregar un producto muy bien hecho. Y es curioso pues uno piensa ver más de lo mismo. La forma la hemos visto en películas como El proyecto de la Bruja de Blair, Cloverfield, Actividad Paranormal o El Diario de los Muertos. Y claro está, los zombies no son un recurso novedoso. Quizá el mérito está en saber usarlos. Es decir, dejar de lado el que sean un recurso exótico y sobreexplotado y que en su revestida cotidianeidad se encuentren demasiado cerca. Y que eso precisamente genere miedo.

martes, 12 de julio de 2011

C.S.A.: The Confederate States of America


La construcción de un nosotros nacional no es una tarea sencilla. Como tampoco la revisión a las bases sobre las cuales nuestra identidad como nación se erige. Ernest Renan decía que uno de requisitos para la constitución de la nación es el olvido. Olvidar que la formación política de un país se fundamenta en la violencia y brutalidad. Estas someten a lo diverso, a lo diferente, y permite dar un sentido de unidad mientras seamos capaces de olvidar y romantizar el proceso que nos llevó a ser lo que somos.

En este sentido se encuentra el valor de C.S.A.: The Confederate States of America (2004) de Kevin Willmott. Esta película funge como un falso documental histórico pero sobre el supuesto que los Confederados hayan ganado la Guerra Civil Americana. Bajo esta premisa, toda la historia americana es revisitada pero a partir de una visión satírica, muy ácida, que cobra mayor potencia cuando uno lo contrasta con la realidad y se percata que no es tan lejana a lo que sucede hoy en día. El cruel humor de la película, no está en lo plasmado en pantalla, sino en que eso es sólo un atisbo de lo que en verdad tenemos.

Batman: Under the Red Hood


Muy pocas personas deben desconocer que Batman y Robin sean el dúo dinámico de DC y quizá uno de los primeros equipos en los comics. Pero lo que no todos saben, es que han existido más de un Robin en el mundo de Batman. El primero de ellos y quizá el más conocido, es Dick Grayson quien creció, salió de la sombra de Batman y se convirtió en un héroe con nombre propio: Nightwing. El segundo, Jason Todd, resultó ser un personaje muy distinto a su predecesor. Rebelde, insolente, temperamental no fue del agrado de los lectores que extrañaban al Robin original. Y ellos decidieron que Jason tenía que irse. A finales de los 80, DC publicó “A Death in the Family”, donde el Joker asesinó a Jason Todd, uno de los capítulos más duros que le ha tocado vivir a Batman. Pero en los comics, la muerte a veces no es para siempre y los errores regresan para castigarte, y en el 2005 en la serie “Under the Hood”, Jason regresa al mundo de los vivos con muchas cuentas que saldar.

Let the Right One In


Como pocas veces, me he quedado sin saber cómo explicar esta gran película del sueco Tomas Alfredson. Y es que Let the Right one in (2008) ha desafiado todos los conceptos que podría manejar acerca del cine de horror y en especial a la figura del vampiro, tan venida a menos con los culebrones norteamericanos. Y es que probablemente, tampoco se trate de un film de horror en el sentido lato de la palabra, sino se mueve constantemente entre los límites de una fantasía siniestra y definitivamente perturbadora.

La cinta narra la historia de Oskar (Kåre Hedebrant), un chico introvertido y víctima de abusos de un grupo de matones en su colegio. Encerrado en sí, imaginaba cómo sería poder tomar represalia de ellos, pero dada su debilidad física, estos pensamientos quedaban sólo para él. Y para su nueva vecina, Eli (Lina Leandersson), una misteriosa niña que llegó junto a su padre al condominio de Oskar. Pronto ambos entablan amistad, mientras una serie de extraños asesinatos asola este lugar de Estocolmo. Todas las victimas aparecen con la sangre drenada y pronto nos enteraremos que Eli, aunque aparenta tener 12 años, tiene un par de siglos encima. Los asesinatos continúan y Oskar se debate entre ver a Eli como una amenaza o como una compañera. Y este es el sentido del título, pues el acercamiento a una naturaleza inasible no puede ser impuesta, sino aceptada. Esta es una mirada para ambos lados, una invitación para que también Oskar quiebre su aislamiento.

The Expendables


Para cualquiera que haya nacido en los 80 y crecido viendo cine de acción, ver cabalgar a Rambo y con una flecha destruir un tanque soviético, era la cosa más natural del mundo. De hecho, habían ciertas verdades de las cuales el género de acción no debería moverse. Una de ellas, es que no existen los grises. Eres blanco o negro, bueno o malo. Americano o de cualquier otra nacionalidad. Segundo, que el personaje central podía tener todos los errores imaginables, pero era esencialmente heroico. Me refiero, a que estaba tan dedicado a una causa superior a él, que moriría por ella y eso lo hacía admirable. Tercero, y esto era la trampa de este género, el héroe es inmortal. Puede caer bajo una lluvia de balas o un alienígena hace explotar el mundo alrededor, el héroe no morirá, evitándonos una carga dramática que no tiene que ver con el género.

Bathory


Mi primer acercamiento a Erzebet Bathory, fue gracias a la magnífica obra de Alejandra Pizarnik, La Condesa Sangrienta. La forma como era retratada, era simplemente seductora aún cuando se hacía un énfasis casi total en las torturas a las que sometía a sus víctimas y poco en la personalidad de Erzebet. Y aunque el foco estaba centrado en sus perversiones sexuales, infidelidades maritales, la brujería y sevicia, por breves pasajes uno podía inferir la fuerza interior, el carácter inquebrantable e independencia de la Condesa. Por tanto, la clave se hallaba en descifrar que la desviación en realidad se encontraba en el rol que la mujer debía cumplir en su sociedad y cultura, del cual Bathory reniega.
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