miércoles, 13 de julio de 2011

Dawn of the Dead


Lo que diferencia a las películas de George Romero, con cualquier otra película de zombies, incluyendo a los propios remakes de sus films, es que éstas más allá de estar dentro de los parámetros del cine de horror, nunca pierden su fuerza política y de crítica social sin perderse en el marasmo gore que las matiza. Dawn of the Dead (1978) es la segunda película de Romero en su serie de Muertos Vivientes y posiblemente, una de las mejores dado los temas que trabaja. El remake (2004) de Zack Snyder, que sin dejar de ser divertido pierde mucha potencia al dejar de lado su carga crítica y centrarse en la apariencia trepidante del film.


Pero la idea no es hablar del remake, sino del original. La epidemia que se desató en Night of the Living Dead (1968) se ha extendido por todo Estados Unidos, saliéndose del control del Gobierno y las fuerzas armadas. Roger (Scott H. Reiniger) y Peter (Ken Foree), dos miembros de un equipo SWAT conscientes que la situación es insostenible deciden escapar y para ello se unen a una reportera, Francine (Gaylen Ross), y su novio Stephen (David Emge) que era el piloto del helicóptero del canal local. Gracias a este vehiculo, el grupo logra llegar a un centro comercial y tras mucho esfuerzo termina por limpiarlo de zombies y hacerse de provisiones, lo que constituye los momentos de mayor fuerza de la película ya que no solo mezcla acción y suspenso, sino también una fuerte dosis dramática en tanto confluyen las mayores críticas de Romero a la sociedad. Tanto un fuerte discurso contra la sociedad de consumo, la remanente misoginia de la sociedad occidental, entre otros. El final es una vorágine que determina que los monstruos no son los muertos que caminan sino los vivos que depredan y acaban con todos por un segundo más de vida.

Dawn of the Dead
Fran, Stephen, Peter & Roger

Y es que para Romero, el zombie es la imagen especular del ser humano, no una transformación sino la continuación de nuestra vida. Como ya lo decía en la Noche de los Muertos Vivientes: “Ellos son nosotros” y esa idea se refrenda en todas las escenas del centro comercial, cuando los muertos merodeaban tontamente en las tiendas o en el campo de hockey. Quizá no sea exacto pensar que son una visión grotesca y exagerada de cada uno, sino que es una mirada a lo que somos sin la máscara de las convenciones sociales que tamizan el horror de nuestros propios monstruos.




Por ello, resultan demoledoras las propuestas de Romero acerca de cómo es el ser humano cuando estas máscaras son insostenibles. En la Noche de los Muertos, el rol femenino era burdo, por no decir que caía en el cliché de la histeria femenina. Pero en el Amanecer, Francine es uno de los pilares del film. Ella es una mujer independiente, fuerte, que desea valerse por sí misma. Va a tener un hijo y no por ello necesita a Stephen como esposo, no es un horror ser madre soltera. O aprender a manejar el helicóptero en caso Stephen muera. Lo que no le causa gracia a éste. Y es que en el fondo, el rol de la mujer activa y sin la protección del macho, enerva. Pero no debemos ser tan crueles con Stephen, él vive la muerte del hombre en toda su dimensión y dará una dura batalla antes del fin. En realidad, es uno de los personajes que más crece durante de la película luchando contra la inseguridad de no ser el respaldo que su mujer necesita, ni tener el respeto de los dos policías. Y de ellos, Roger es el más divertido pero Peter es simplemente memorable. Sobre el resto de temas que trata la película, como la insipidez de los valores de una sociedad consumista (reflejada en esa maravillosa escena del banco), se suman un discurso critico a una religión sin respuestas y sobre todo a los medios de comunicación sin escrúpulos, que no dudan en poner en riesgo la vida de las personas por un minuto más de rating. Por suerte, el racismo que denunciaba la Noche, no se percibe acá. Y mejor así pues Peter me caía muy bien.

Sin duda, ésta es una de las mejores películas de Romero y uno de los estandartes del género de horror. Pero como dije, se debe ver más allá de las formas y apreciar el fondo y eso es algo que los remakes han perdido. O quizá más justo sea decir que es nuestra época la que ya no puede formular una crítica y termina diluyéndose en la vorágine de la imagen, del ahora. Dawn of the Dead es una película necesaria para cualquier aficionado al cine, guste o no del horror.

Dawn of the Dead
Cuando no haya más lugar en el infierno, los muertos caminarán en la tierra


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