viernes, 1 de julio de 2011

Hotwire: Requiem for the Dead


Para una compañía nueva como Radical Publishing, intentar posicionarse en el mercado no ha sido y aún no es tarea fácil. Hotwire: Requiem for the Dead es sin dudas su título insignia (junto a Hercules, Shrapnel y City of Dust) que llega con el espaldarazo de ser una idea de Warren Ellis, aunque el trabajo recae en Steve Pugh con una sólida performance en el plano narrativo, pero es el nivel gráfico donde uno tiene que quitarse el sombrero. Además que esto ya está siendo una sana costumbre por parte de Radical.

Hotwire bien puede inscribirse como un derivado tech-noir. Es una historia de ciencia ficción pero al mismo tiempo invoca y reactualiza elementos noir, especialmente la ficción de detective con el personaje central, Alice Hotwire. El ambiente de la serie, es una distopía post-industrial, cyberpunk, totalmente construida a partir de elementos “high-tech”, donde la misma Hotwire es una visión al futuro biomecánico, una fusión de humano con máquina, un ser marginal, ensimismado, desconectado del mundo en evidente paradoja con el estar todo el tiempo conectado (“online”).

Si bien un tópico común en los filmes cyberpunks son las mega-corporaciones, en esta serie ese rol lo toma la DHE (Department of Homeland Enforcement), como esta entidad omnipresente y con el poder obsceno, cuya ominosa existencia es en el fondo el detonante de todo el drama. Es hacia esta entidad donde apunta la resistencia de todos los personajes.

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Mejor llamemos a los Cazafantasmas

La historia como adelanté, nos coloca en un futuro problemático, donde los ciudadanos desconfían de sus autoridades y leyes, de pobreza y marginalización y sobre todo, donde ni siquiera la muerte es el fin de las penurias. Un mundo invadido por fantasmas que evidentemente no regresarán para hacernos la vida más animada, sino para atormentarnos e incluso, ser armas de destrucción masiva. Evidentemente, Metro City no puede quedarse de manos cruzadas y una de sus divisiones (donde trabaja Hotwire) tendrá que tomar cartas en el asunto y lidiar con la amenaza espectral. Al mismo tiempo, el cuerpo de policía está siendo acusado de brutalidad contra civiles y la población empieza a amotinarse, creando un clima de tensión que hacia el final de la serie finalmente explotará. Ello sumado al clímax de todos las otras historias, es decir, el resolver el misterio de quién está detrás de estas armas (Ghost Bombs), cuál es la historia detrás de Hotwire y su relación con la DHE, la tensión con su contraparte el Detective Mobey, lo que da una historia atrapante, ingeniosa y llena de acción.

Quizá el punto débil de la serie sea la construcción de diálogos, fuera de la interacción entre Hotwire y Mobey que sí es bastante buena, el resto de personajes no llegan a salir de su unidimensionalidad, aunque Yasim Malik (el fantasma más importante) en el último número sí logra mostrar otras facetas que terminan por reinvidicarlo. Pero luego del genial arte de Pugh, tampoco se le va pedir que resalte en todo aunque debe mejorar sus finales y no hacerlos tan apresurados. Hacia el final, Hotwire: Requiem for the Dead es un magnífico inicio para Radical que respalda su premio Diamond’s Gem por “Mejor Nueva Editora”. A estar atentos.

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Hotwire contra fantasmas nada amistosos

Historia: 6.5/10
Arte: 8.5/10
BZ rating: 7/10


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