jueves, 7 de julio de 2011

The Hills Have Eyes


He pensado hacer una lista de los remakes que milagrosamente hacen a la nueva versión mejor que la primera. Estoy casi seguro que son muy pocos los casos y de hecho que a pesar de la expectativa generada por algunos comentarios positivos, es evidente que Las Colinas tienen Ojos (2006) o también conocida como El Despertar del Diablo no es para nada una excepción.

La versión original (1977) de Wes Craven es una película casi de culto en este género. La trama más o menos va que una familia queda varada en el desierto de California y empieza a ser asesinada por una horda de asesinos caníbales. Sobre el resto del argumento, es curioso que tanto la versión original como el remake mantienen muchas líneas en común y sin embargo esta versión de Alexandre Aja no suscita en ningún momento algún tipo de estremecimiento. Fuera del choque de sangre, no llega a provocar un verdadero horror.


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Un hombre. Su perro. Y muchos mutantes.

Pensando cuál puede ser el motivo, lo único que viene a mi mente sería el cambio en el origen de estos asesinos. De ser estos viciosos caníbales a los restos decadentes de experimentos nucleares. Esto quiere decir, que pasan de ser el horror más externo de la naturaleza humana, al horror de nuestra civilización e idea de progreso (la energía nuclear en este caso). Y siento que este cambio en la esencia del mal, banaliza por completo la película pues la enclaustra en un hálito de conservadurismo.

La gran estructura del film radica en repensar la familia en tiempos de decadencia, metáfora de este clan Jupiter, es decir, la familia de mutantes. Desde el saque, hay una mirada antagónica entre los modelos de paternidad que representan Bob (Ted Levine) y Doug (Aaron Stanford). Esto puede resumirse en la ironía del primero a la reticencia de Doug por usar armas. Se ponen en cuestión posturas ideológicas y políticas, entre ser demócrata o republicano. Entre ser un mal o buen padre. Al final, Doug tendrá que convertirse en Bob. Tomar sus armas y acabar con todos los que trataron de matar a su familia. Que hacia el final será reivindicada. Doug es el buen padre que salva a su hija. La hija mayor ya no es la holgazana del inicio sino que termina como una luchadora y el muchacho del mismo modo, se convierte en un héroe en miniatura.



Temáticamente, no hay mucho más que estos dos ejes. El peligro de los restos de nuestro avance científico y como sociedad. Estos restos que tratamos de esconder pero regresarán a tomar venganza. Y por supuesto, la decadencia de la familia y que se tiene que hacer algo al respecto. Por lo demás, es una película demasiado mediocre, donde los antagonistas no son para nada personajes sino criaturas simplonas que traen el caos. A lo mejor, ya contaminado por el actual nihilismo de los asesinos contemporáneos, me incomoda ver a tanto monigote unidimensional. Como película de terror, siento que falla. Admito que es bastante visceral y eso a algunos les puede bastar. En realidad, no puedo quejarme en cuanto al choque, pues la dosis de violencia y sangre es precisa. Pero podría haberse hecho mucho más.

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Overkill!

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