lunes, 27 de junio de 2011

Diary of the Dead

Diary of the Dead es una película de George A. Romero y si ese nombre no les suena a nada, pues digamos simplemente que Romero es el ícono de todo lo que tenga muertos y zombies en la pantalla grande.

Personalmente, no era un fanático del cine de horror, principalmente porque sentía que las posibilidades de este género tendían a ser limitadas quedándose en la superficie del terror y la matanza. Por suerte, Romero cuestionó mis prejuicios con sus excelentes películas, sobre todo con su trilogía original de zombies. Y a pesar que Diary of the Dead no sea considerado como uno de sus mejores trabajos, yo la disfruté mucho.

La premisa básica es evidentemente que los muertos no quieren quedarse bajo tierra, sino que regresan a matar y comer a todos las personas que puedan llevando a la raza humana al filo de la extinsión. Tenemos a las chicas en peligro y escapando de los muertos y la sensación que aún en nuestra humana soberbia, somos muy propensos a ser presas fácil de la tragedia. Creo que aquí terminan los lineamientos básicos del género y donde empieza el gran trabajo de Romero.

La historia comienza con la policia levantando a una familia víctima de violencia familiar y unos reporteros filmando la escena con desdén. Inmediatamente, una de las víctimas se levanta y comienza la carnicería. En una suerte de juego de metanovela, es decir de una novela dentro de otra, esta película como protagonistas a un grupo de muchachos que filmarán una película sobre los eventos que están sucediendo a su alrededor y dejar vestigio de la realidad. De esta manera, Romero no sólo cuenta una historia, sino todo el proceso de construcción, las posibilidades y limitaciones en la creación de la misma.

Los zombies, que duda cabe, son el eje de la acción. Pero como espectador me llamó la atención que nunca se explica qué origina a los muertos vivientes. Es más, una persona del grupo de protagonistas se suicida y luego regresa a la vida. Es decir, la clásica mordida ya ni siquiera es el detonante del regreso. Sin embargo, poco importa este detalle, la película nos sigue llevando de la mano sin deseos de explorar qué hay detrás. Y resalto esto para trazar un paralelo con Jay, uno de los personajes centrales y quien está dedicado a la tarea de registrar compulsivamente todo lo que sucede. Una escena clave es cuando Tracy, una amiga del grupo, está siendo perseguida por un muerto y Jay sigue filmando sin importarle la vida de su amiga.



Lo que yo veo en esto, y el paralelo con lo que la película propone, es enrostrarnos nuestra fascinación por el objeto inerte. Por la imagen, por la pura superficialidad sin capacidad crítica. Sí, es verdad como algunas personas han comentado que Romero propone una lectura de un mundo post 9-11, paranoico y lleno de verdades inventadas. Quizá sea pertinente utilizar los planteamientos foucaultianos de poder, pero creo que más evidente en este caso es la construcción de una subjetividad insípida y con falta de profundidad. La de aquel sujeto que es incapaz de procesar una noticia y queda atrapado por la ilusión de la fotografía, de la imagen sin pasado ni futuro.

No dudo que sea posible encontrar muchas otras interpretaciones a esta película, es más, como toda buena obra ésta se presta a una pluralidad de lecturas. Sin embargo, siento que es importante resaltarla como un producto cultural postmoderno, descentrado, y consciente de ello, pero a diferencia de la película interna que se queda solamente en la superficie, y para parafrasear a F. Jameson, Diary of the Dead sí es capaz de llamarnos a la reflexión sobre nuestra condición acrítica y frívola en este ocaso de los afectos.


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