viernes, 1 de junio de 2012

Hunger


En un tiempo en el que la idea del sacrificio idealista por la coherencia de ciertos valores y creencias parece desaparecer frente a la gratificación que otorga la vida privada (el trabajo acumulativo, la familia, la pareja, la cultura mercantilizada, el entretenimiento, los viajes, el goce, etc.), Hunger (2008) de Steve Mcqueen, nos recuerda que hubo un tiempo en donde los antagonismos y conflictos sociopolíticos generaban ideales y místicas ideológicas inquebrantables. Hunger cuenta la historia de Bobby Sands, el militante del IRA (Ejercito Republicano Irlandés) condenado en 1976, por la tenencia de armas de fuego a 14 años de prisión en Long Kesh (La prisión Maze, como la conocían los ingleses) y donde transcurren los hechos narrados en el film. La historia se limita a contarnos el desenlace de una larga lucha moral dentro de la prisión por parte de los presos políticos para mantener su dignidad. Ya desde 1976, tanto los prisioneros hombres del IRA en “Maze prision” como las mujeres recluidas en “Armagh” iniciaron una resistencia simbólica para lograr que los británicos les reconocieran el estatus de “prisioneros políticos”.

En ese contexto, la administración conservadora de Margaret Thatcher fortalece sus mediadas represivas negándole a los prisioneros del IRA, leer, hacer ejercicio, usar las instalaciones recreativas de la prisión. Frente al endurecimiento, los prisioneros responden con la llamada “Protesta Sucia”, negándose a afeitarse, cortarse los cabellos, lavarse, vaciar sus residuos y excrementos.

                                                                 Bobby Sands                  

Este es el tiempo en el que se les acuña la frase “the blanketman”, porque también se negarían a vestir las ropas institucionales de la cárcel. El film narra con crudeza la cotidianidad de la soledad en la celda y la brutalidad con la que los guardias ingleses maltrataban a los prisioneros. En medio de estos acontecimientos de resistencia, Bobby Sands, la persona con la autoridad dentro del grupo de prisioneros recibe una instrucción desde el exterior de parte de sus jefes del IRA. La comunicación le conminaba a negociar y aceptar algunas demandas inglesas, como por ejemplo vestir las ropas de la prisión. Este es el momento clave del film, cuando Sands persiste en su posición ética, en su deseo ético-utópico, contrariando hasta las propias cabezas de su organización.

En Marzo de 1981 Sands comienza una huelga de hambre que durará siete meses y en la que moriría junto a otros 9 prisioneros. La segunda parte del film narra encarnizadamente este proceso de “dejarse morir” concientemente. El plot del film viene dado en la escena en la que Sands le comunica a un sacerdote amigo su decisión. Frente a frente en un plano abierto, el político y el religioso, nos  entregan una conversación filosófica, sobre los canales para transformar el mundo y como esto depende de la experiencia de cada sujeto, de cada situación y posicionalidad histórica; siendo la de Sands una experiencia sin vueltas atrás, una posición ética irracionalmente sublime.


El personaje de Bobby Sands remite a la decisión del personaje de Antígona de Sófocles, quien ante la cerrazón de su tío Creonte para darle una sepultura digna a su hermano Polinices, decide suicidarse. Polinices había  traicionado a Tebas, por eso es que su  cuerpo debía –según las leyes de la comunidad- ser dejado para los buitres y los cuervos. Antígona persistiendo en su deseo familiar y emotivo (un deseo y un amor que va más allá de cualquier mandato, instrucción o ley) decide darle a su hermano sepultura ritual para que su alma no vague infinitamente por la tierra. Esta acción hará que Creonte la condene a ser enterrada viva, antes de lo cual ella se suicidara ahorcándose. Antígona persiste en una posición subjetiva que ha incorporado el deseo y el amor a la ley, superándola. El amor por su hermano rebasa los constreñimientos de la fría ley humana, del acuerdo y la negociación para estabilizar impersonalmente como debemos comportarnos. Sin embargo, hay situaciones límites en donde el sujeto se reencuentra con su esencia siguiendo su deseo utópico, llevando adelante un acto transformador que devela el estado petrificado de la ley. Sands reproduce el heroísmo individualista de Antígona, pero en favor de la posibilidad de una nueva comunidad, de una nueva pauta de interacción política para el IRA, quien después de la inmolación se integrará rápidamente a la competencia política democrática.

Steve Mcqueen nos narrara artísticamente la muerte. En un trabajo de transformación física extraordinaria,  Michael Fassbender, quien interpreta a Sands, nos mostrará el compromiso ante el acto político. Se nos muestra como un cuerpo humano se va extinguiendo, reduciendo, lacerando, supurando, pero al mismo tiempo ese proceso de descomposición, alimenta el alma, la deja intocada, inmune. De hecho después de 66 días de huelga de hambre Sands muere de inanición, pero antes, su gesto sobre-humano le permitirá ser elegido parlamentario para Westminster por la localidad de Fermanagh/South Tyrone, en un triunfo simbólico sin precedentes del IRA. De hecho la protesta sucia y la huelga de hambre narrada en Hunger dieron un giro a las actividades del grupo guerrillero, teniendo un impacto que sus operaciones militares nunca lograron. La inmolación de Sands, a los 27 años, fue acompañada en la ceremonia de su entierro por 100,000 personas.            
   
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