viernes, 11 de mayo de 2012

Batman: Jekyll & Hyde

De todos los héroes en los comics, pocos como Batman tienen una galería de enemigos tan variada y rica. Y es que a diferencia de super-héroes y super-villanos, extraterrestres, mágicos, mutantes y un largo etcétera, los rivales de Batman nacen en los extremos de los defectos y virtudes humanas. De la maldad y la depravación como también del amor y heroísmo. De allí que cada uno de estos, como el Joker, Scarecrow, Hush, Mr. Freeze, Harley Quinn y sobre todo Two-Face (Dos Caras), no sean los típicos villanos unidimensionales que funcionan como comparsas del héroe. Todo lo contrario, dada la riqueza de su personalidad, en muchos casos terminan por ganar mayor protagonismo que el héroe. DC Comics sabe muy bien esto, y que tener una buena historia, también implica tener y crear buenos personajes. No sorprende que en el universo de Batman, sean continuos los esfuerzos por expandir la historia de estos villanos que mientras más interesantes sean, más importante hacen al héroe. Así, tenemos series como Joker's Asylum (2008) y una de las que más me gustó sobre Dos Caras, es sin duda Jekyll & Hyde (2005).

Escrita por Paul Jenkins (The Darkness, Hellblazer) y con el dibujo de Jae Lee (The Dark Tower), Jekyll & Hyde busca explorar más la retorcida psique de Dos Caras. Si bien The Long Halloween (1996) y Two-Face: Year One (2008) son casi las historias fundamentales para comprender cómo Harvey Dent, el fiscal de distrito de Ciudad Gótica y fiel amigo de Bruce Wayne (Batman), se termina transformando en el esquizofrénico y homicida Dos Caras, esta historia intenta dar un mayor trasfondo hurgando en la infancia de Dent y qué degeneró su trastorno de personalidad múltiple, que no sea simplemente haber quedado desfigurado por ácido, sino que tenía que existir ya una fractura previa a este incidente, lo cual solo sería el catalizador a esta dualidad de personalidades que ya llevaba muchos años incubándose.

Jenkins nos lleva a una historia de crimen psicológico muy propia del universo de Batman: oscura, paranoica, fría, con un hálito de soledad y desesperanza. Casi los mismos atributos que hacen de Ciudad Gótica única y a sus residentes, locos o mártires. Una serie de brutales asesinatos son cometidos en Ciudad Gótica por individuos comunes que un simple día se entregaron a un frenesí psicótico, sin que la policía liderada por James Gordon pueda encontrar una pista ni manera de evitar las matanzas. Batman, tratando de resolver el misterio, es contactado por Dos Caras que estaba siendo tratado como paciente en el asilo Arkham. Pero lo que descubre es que este estaba perdiendo la batalla en su mente, siendo dominado por su segunda personalidad, motivo que lo llevará a extremos, haciendo que la ciudad caiga en su propia locura incluyendo al propio Batman quien deberá enfrentar a su propio lado oscuro, mientras descubre el secreto de la segunda personalidad de su antiguo amigo.

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Es bastante obvio que Jenkins trata de crear un paralelo entre Batman y Dos Caras. Empezando por el hecho de ser personajes escindidos por la tragedia. En el caso de Dos Caras, era un funcionario que luchaba contra el crimen hasta que es desfigurado y convertido en un monstruo obsesionado por la dualidad en la que se había convertido su mente. Pero la exploración que hace esta historia, es imaginar un mejor fondo psicológico que explique esta dualidad y lo que hace es pensar en la infancia de Harvey Dent y empieza a contarnos un drama familiar que lo hace responsable de la muerte de su hermano agresivo y con rasgos psicópatas. Esto termina por desencadenar en la desintegración de su hogar, el suicidio de su madre y el alcoholismo de su abusivo padre que culpó a Harvey de la muerte de su hermano, quien no murió del todo, sino que la culpa en Harvey tomó la personalidad de este para seguir torturándolo. Quizá la locura siempre fue el verdadero rostro de Harvey, una que se ocultó bajo las capas de una normalidad fingida y que de acuerdo a Jenkins, el ácido solo permitió que esta máscara se derrumbara para mostrarnos el verdadero rostro de un hombre que hacía mucho tiempo estaba perdido.

Y esta el caso de Bruce Wayne. En él, la muerte de sus padres puede verse como que también acarreó la suya propia y que es Batman, esta segunda personalidad que emerge, la que termina por dominar a la primera. Normalmente se piensa que Batman tiene estos dos rostros, el millonario diurno y el vigilante nocturno, pero Jenkins al hacer que Batman caiga en la locura influenciada por Dos Caras, juega con la idea que Bruce Wayne hace mucho tiempo está muerto y que es Batman, este rostro retorcido, quien emprende una lucha imposible que lo aleja de todo vínculo humano. Ese es el monstruo detrás del cual el héroe se oculta, el lado oscuro que debe ser confesado (así como el ácido fue el catalizador para Dent). Pero Batman es más que su propia tragedia. En uno de los momentos más memorables, cuando no puede caer más (literalmente, pues acaba en los desagües de Ciudad Gótica) por el dolor y la locura, acude al último vínculo con su alma y humanidad. Su mayordomo, su amigo, su casi padre, Alfred Pennyworth.

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Si bien es cierto el desenlace de Jekyll & Hyde, y me refiero al plan final de Dent y cómo envenenar a la ciudad, pudo y debió haber sido mucho mejor, eso no quita que la historia en general sea bastante buena y enriquezca aún más a Dos Caras. La historia no solo se basa en elementos de horror (como los crímenes iniciales), sino que encuentra un perfecto equilibrio entre pasajes de acción, entre peleas y persecuciones, y los maravillosos momentos de tensa calma que representan los soliloquios de Dos Caras. Esta atmósfera sombría y por momentos de total paranoia, no podría haberse conseguido sin el excelente dibujo de Jae Lee, quien en su dibujo captura a la perfección la tensión de esta perpetua lucha de luces y sombras. Y bastante dolor.

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