martes, 31 de diciembre de 2013

Ruby Sparks

La siguiente anécdota evitará cualquier nombre o referencias a fin de no herir susceptibilidades. Como una conversación de fin de año, dos amigos evalúan el balance en el plano afectivo de uno de ellos. Ante la conclusión de buscar una nueva pareja, se llega a la pregunta ¿y cuál es tu tipo? “Y que le guste el fútbol, que le guste la música que a mí, las películas que a mí, en general, las cosas que yo hago”. En general, a él le gusta él mismo. 

 Todo ese absurdo y desleal prólogo sirve para precisar en qué sentido disfruté tanto Ruby Sparks (2012) dirigidos por Jonathan Dayton y Valerie Faris (Little Miss Sunshine) y escrita por Zoe Kazan, precisamente la protagonista del film. Desde el saque quiero dejar claro que no es la historia más original que existe. Es más, por breves momentos sentía una reminiscencia a Stranger Than Fiction (2006), aunque sea esta solo sobre la superficie porque en el fondo apuntan a dos cosas totalmente opuestas. Pero esta película demuestra que no es necesario descubrir la pólvora para que resulte buena y sobre todo potente, en un género a veces demasiado conservador como la comedia romántica. 


Calvin (Paul Dano) es un joven escritor que tuvo éxito con su primera novela, pero actualmente vive una sequía creativa que va de la mano con las carencias afectivas en su vida. En sueños, imagina a una mujer, y decide escribir sobre ella. Le da un nombre, Ruby (Zoe Kazan), una historia, una personalidad completa. Esta musa creativa, milagrosamente cobra vida e irrumpe en la vida de Calvin. Obra y creador se enamoran, pero como cualquier relación esta va desgastándose. Pero Calvin tiene algo a su favor. Él puede seguir escribiendo sobre Ruby y modificarla a su antojo. Hacerla más perfecta. Hacerla más como él. Y en algún momento, la comedia romántica dio un oscuro giro dramático que abre un par de lecturas.

El aislamiento en el que vive Calvin, gracioso en su única relación con su perro y su hermano, ya debería habernos dado algunas luces de la naturaleza del escritor. Antes de Ruby, existen dos relaciones con mujeres que son significativas. La primera es con su madre, hacia la cual despliega todo su amor y rechazo, sobre todo por la nueva pareja que tiene. Pero mucho más importante es con Lila, la antigua novia. Durante la mayor parte del film, escuchamos las críticas de Calvin hacia ella y naturalmente se genera una empatía por el dolor de la separación y el abandono sufrido. Sin embargo, es en una fiesta del editor de Calvin, cuando finalmente conocemos a Lila. Intentando no contar el muy buen diálogo entre ellos, resalto solo una idea. El reclamo de Lila acerca que él jamás sintió curiosidad por ella, solo vivía fijo en la imagen que había construido sobre ella y todo lo que la contradijera, resultaba ignorado.

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Considero que esa es la clave de esta película. El comprender la imposibilidad de la relación. Partamos de un hecho que la película deja claro. El hombre ama solo una imagen. Un ideal de cómo debe ser la mujer, pero no al ser que está detrás de esta. Es ese el reclamo de Lila. Hacia Calvin, claro, pero quizá también hacia sí misma, porque no logra salir de ese marco creado por él. En ese sentido, la pareja se vuelve solo funcional. No se busca a un otro en sí sino para algo. Ruby aparece para llenar, o quizá mejor palabra sea obturar, el ideal de Calvin. La mujer (Ruby) está literalmente objetivizada. Es el objeto de la fantasía masculina.

Si Ruby es una creación del hombre y tiene los atributos que este busca en una mujer, a priori, debería ser la relación más adecuada. Entonces, ¿por qué no funciona la relación con ella? Por un lado porque se necesita una historia moral, de castigo y aprendizaje, pero eso es solo la superficie. La lectura que subyace aquí no solo es romper la imagen ideal, sino que a partir de esa ruptura, abrir al sujeto hacia la alteridad, hacia el otro. Hasta el momento de la discusión de Calvin con Lila, y la consecuente pelea de este con Ruby y la durísima escena de la confesión que ella es un producto de su imaginación, lo único con lo que Calvin se relacionaba era con su propia imagen. Cuando Ruby se desviaba, era modificada, su excepcionalidad era eliminada para seguir encajando en el molde. La relación de Calvin con Ruby (y por extensión digamos que antes lo fue también con Lila) no era de amor, sino de posesión y poder. Y ya que usamos términos de Lévinas, sumemos que poseer es suprimir eso otro y distinto a mí. Lo que Calvin busca, es una mujer que no lo abandone (como su madre), que lo cuide, que lo consienta, que lo ame y claro está, no lo contradiga. Todo hombre se prenda de su fantasía, de su ideal. Pero no se percata que la fantasía homogeniza a la mujer. Se convierte en un molde, en una serie a repetir. En un fracaso a perpetuar.

Por supuesto, el tránsito del ideal a lo real, es que él va a amar ese algo más en la mujer que excede lo construido y que no encaja en la imagen. Y ese exceso es lo que da consistencia a ella como sujeto. Como apunta Badiou, el amor se configura como un proceso de Verdad. Y Verdad se entiende como la grieta en el saber (el hombre que sabe cómo amar) que termina por romper todo y configurar una nueva etapa. En nuestro ejemplo, el efecto de ruptura es el amor. Amor no como creía saberlo Calvin, esa mujer que tiene cosas que a mí me gustan, sino a eso distinto en ella que la hace única. El amor es el rompimiento del goce narcisista y viene a descompletar al hombre. Una de las lecturas del film, al menos la que entendí y con la que me voy a quedar, sería que para amar, uno debe asumir su fragilidad ya que no se logra realmente ser uno para otro, hasta aceptarse como incompleto.


A manera de conclusión, debo admitir que el desenlace del film es polémico. Personalmente lo tomo como un final muy benigno para Calvin, pero es totalmente debatible. Lo que en verdad hace de Ruby Sparks agradable, precisamente es generar estas reflexiones. Además la diferencia de la actualidad de las comedias románticas, reiterativas en el punto de enunciación femenino, puesto que no se queda en la patética intención del hombre de aferrarse a su fantasía, al ensimismamiento de “amar sin dolor”, sino que precisamente muestra el traumático proceso de descompletarse. Nos habla, en claves de comedia, de la dificultad del encuentro sexual. No hablando de la ligereza de la cópula, de dejar de ser uno y otro y llegar a ser dos.

Ruby Sparks (2012) on IMDb
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