Personalmente, no tengo duda que el mejor cine de horror contemporáneo viene de Europa. La nueva ola de horror francés no solo está ofreciéndonos productos brillantes sino que su riqueza también parte por no repetirse, dada su variedad en ofertas y posiblidades. Por ejemplo, la genial Haute Tension de Alexandre Aja, camina por los registros del cine slasher pero potenciada al resemantizar la furia psicosexual del asesino. Cuando veíamos Martyrs de Pascal Laugier, nos preguntábamos hasta cuánto más podemos tolerar en pantalla, haciéndonos participes de una experiencia brutal y salvaje. Y al otro extremo podríamos colocar la intensa Ils (Ellos, 2006) de David Moreau y Xavier Palud, donde el horror juega con lo invisible y la participación del espectador.
jueves, 31 de enero de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
Blacksad
Si bien es cierto que el comic de superhéroes (norteamericanos) es el género predominante en la industria, de vez en cuando es importante darse un respiro y buscar alternativas que eviten esta saturación. Por suerte, una amiga me recomendó Blacksad de la editorial francesa Dargaud, de la cual y también por la misma persona, ya había leído Le Scorpion, una genial historia acerca de conspiraciones religiosas y políticas en el siglo 18 con una dosis de ácido humor. Con esa referencia, busqué de inmediato Blacksad, escrita por Juan Díaz Canales y con el arte de Juanjo Guarnido y me llevé una sorpresa al ver en la carátula a un gran gato negro.
viernes, 28 de diciembre de 2012
The Football Factory
A principios de los 90, más allá de las noticias de los hooligans, conocí el fútbol inglés cuando me compraron un video juego llamado Manchester United Europe. Y a partir de ese momento, me volví un fanático de los Diablos Rojos tratando de seguir a este club a partir de noticias y revistas como el Gráfico. Muchos años después, al fin en Perú empezaron a televisar la Premier League y resultaba imposible no quedar maravillado por uno de los torneos más entretenidos y sin lugar a dudas, el mejor presentado del mundo. Pero resulta inocente creer por completo en la belleza de este producto, pensando en la exportación, sin tener en cuenta qué se halla escondido en los intersticios de la pulcra y cuidada imagen de la Liga Premier. Un síntoma de ello lo vimos hace poco en el derby de Manchester con una agresión de parte de los fanáticos al defensor Rio Ferdinand. Precisamente, allí entra a tallar The Football Factory (2004) de Nick Love, la cual a partir del punto de vista de un grupo de fanáticos del Chelsea, trata de dar luces sobre la violencia intrínseca al hooligan (barra brava) y los lazos de estos sujetos con la sociedad.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Black Death
Existe un chiste recurrente cuando uno habla del gran Sean Bean y es llamarlo the walking dead, o la muerte que camina. Es verdad, uno puede creer que solo cuando su personaje muere –normalmente de la manera más cruel posible- puede Bean entregar esa matiz épico y trágico que pareciera ser su sello personal. Pero quedarnos en esa anécdota evita que enfoquemos no solo la real dimensión de muchas de sus performances sino también mermar la valoración que se pueda dar a las películas en las que actúa. Por ello, es importante rescatar una muy interesante película como Black Death (2010), la cual no ha tenido mayor repercusión a pesar de ser bastante buena y contar con muy buenas actuaciones. Sospecho que parte de la culpa radica en estar mal catalogada pues la encontré en una recomendación de películas de horror cuando siento que está más cercana al drama o al misterio.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Lo(s) peruano(s)
Hace un par de semanas, el Instituto Peruano del Deporte y la Defensoría del Pueblo, sacaron al aire un par de spots publicitarios que cuentan con la presencia del futbolista peruano Paolo Guerrero. El tema de esta publicidad es condenar el racismo que se mantiene como un lastre en nuestra sociedad hasta el punto de demostrar algunas frases y expresiones ya enraizadas en nuestro subconsciente (“negro tenías que ser”) que denota nuestra animadversión por lo diferente. Guerrero por supuesto ha recibido muy buenas críticas por su participación y uno puede albergar hasta la inocente esperanza de ser testigos de la maduración de nuestra sociedad para barrer las taras que seguimos arrastrando. Esperanza que luego choca contra el suelo al ver comerciales como el del Panetón Herbi.
Resultaría ocioso intentar analizar el racismo que sigue presente en nuestra televisión, porque es algo tan burdo y explícito, ni tampoco pienso entrar en las cínicas justificaciones que negrito o cholito son expresiones comunes que en el fondo denotan cariño. Si hay algo que estos comerciales me han dejado claro, y que es el propósito de este artículo, es pensar un poco la función ideológica de la televisión y cómo se piensa la identidad nacional. Esto es, cómo la tv (la publicidad) construye el mundo, cómo se piensa lo peruano y quién lo piensa, y a partir de hacer nuestra y propia esa fantasía buscar soportar la realidad.
Resultaría ocioso intentar analizar el racismo que sigue presente en nuestra televisión, porque es algo tan burdo y explícito, ni tampoco pienso entrar en las cínicas justificaciones que negrito o cholito son expresiones comunes que en el fondo denotan cariño. Si hay algo que estos comerciales me han dejado claro, y que es el propósito de este artículo, es pensar un poco la función ideológica de la televisión y cómo se piensa la identidad nacional. Esto es, cómo la tv (la publicidad) construye el mundo, cómo se piensa lo peruano y quién lo piensa, y a partir de hacer nuestra y propia esa fantasía buscar soportar la realidad.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Sinister
Antes de sentarme a comentar Sinister (2012) de Scott Derrickson, quiero aclarar que de toda la gama de los subgéneros de horror, el horror sobrenatural, o lo que concierne a fantasmas y posesiones, nunca me ha gustado del todo. Quizá cuando el énfasis está más en el suspenso, para mí funciona mejor, por ello puedo rescatar a The Others, The Sixth Sense o El Orfanato. Pero cuando hablamos de horror, las encuentro poco satisfactorias e incluso me atrevería a decir, que muy frustrantes. Y esto porque este subgénero me anula cualquier posibilidad de catarsis, de encontrar un equilibrio al orden ficticio de la sociedad, en pocas palabras, de ver al asesino castigado [1].
miércoles, 24 de octubre de 2012
Ted
Hace unos años, mientras escribía mi tesis, uno de mis profesores me sugirió que al escribir debía hacer visible al enunciador, es decir yo y mi relación con el objeto que analizo. Y es cierto, no existe una posición neutra desde donde escribo ni desde donde miro cine. Así, debo decir que tengo 30 años, tengo un trabajo de morondanga, no tengo una relación estable, tengo buenos amigos y principalmente, soy feliz con mi vida. Sin embargo, viene una amiga de Alemania e increpa al grupo de amigos por tener 30 años y no tener hijos ni familia. Inmaduros, nos dice entre líneas. La pertinencia de esta micro biografía, es encontrar las razones de mi empatía hacia Ted (2012) de Seth MacFarlane, una comedia que si bien me gustó, me costó un par de días encontrar el motivo y sobre todo, el saber explicarlo.
Partamos del hecho que el cine sostiene una cultura determinada, y cultura entendida como el modo de vivir, como las prácticas sociales que regulan al sujeto dentro de la sociedad y su interacción con los otros. En breve, es la manera como el ser humano se constituye como tal. Por tanto, el cine permite dar forma a lo irreconocible, a aquellas coordenadas que regulan al sujeto dentro de su sociedad. Entonces, es válido preguntarse qué es lo que puede decir el cine sobre el amor y el sexo y qué puedo encontrar yo, teniendo en cuenta mi escaso background sobre comedias (románticas). Ted cuenta la historia de John Bennett (Mark Wahlberg), un hombre que creció junto a su oso de peluche, Ted, quien gracias a un deseo mágico cobró vida y se convirtió en su mejor amigo. No obstante, ya adulto, el vínculo entre John y Ted, causa fricciones con las responsabilidades adultas. Es decir, el trabajo y sobre todo la relación de John con Lori (Mila Kunis) quien debe soportar que su novio se comporte aún como un niño.
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